jueves, 21 de abril de 2016

No es un adiós, es un Nos vemos


Tenía que ocurrir y, sin embargo, deja un regusto amargo volar desde estás ramas hacia otros pagos. A partir de ahora, puedes seguir leyendo los relatos y noticias en www.pedrodeandres.com. Gracias por esas más de 25.000 visitas y el apoyo recibido. Me ha llegado siempre en forma de cariño. Toca seguir trabajando. Nos vemos.

domingo, 17 de abril de 2016

El efecto mariposa

El niño contempla con embeleso el aleteo silencioso de la delicada mariposa biomecánica. Su padre suspira al pensar que ha merecido la pena gastar una pequeña fortuna por ver esa sonrisa.

Mañana hará frente al desempleo al que lo ha condenado el nuevo androide recepcionista.

Fotografía: lightwise

martes, 5 de abril de 2016

Para gustos, las personas



Rosa tomaba un delicioso té rojo acompañado de trufas negras. Su amiga, golosa como era, se decantó por té verde y chocolate blanco. Entonces, le preguntó a Violeta cuál era su persona favorita, a lo que, circunspecta, contestó que se pirraba por los impredecibles daltónicos. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Ludopatía

A Celso Páramo no le gustaba perder ni a la grija. Cuando su esposa apareció el sábado por la noche en el dormitorio con un camisón vaporoso y su sonrisa más traviesa, tuvo un mal fario como de carreras de galgos. Ella puso una rodilla en la cama en la que él, todavía con las gafas y el pijama, releía los resultados del baloncesto. La mujer se llevó las manos cerradas a la boca y sopló sobre ellas, antes de lanzar unos dados que rodaron sobre la mesilla con un tintineo traidor. «Son unos dados eróticos», dijo y Celso Páramo, dejando el periódico a un lado con un suspiro, supo que ese encuentro acabaría en derrota.


martes, 8 de marzo de 2016

El sueño de sus sueños



Por una vez, Sarah no tendría que enfrentarse a la decisión rutinaria entre cereales y somníferos o cereales y vino blanco. Stacey le había conseguido una plaza en un programa experimental: el proyecto Nyx. Si la documentación que le entregaron en la farmacéutica era correcta, una sola de esas pastillas la dejaría frita, con el efecto añadido de poder elegir lo que iba a soñar. ¿Sería aquel el final de sus espantosas pesadillas? Deseaba creerlo con todas sus fuerzas, pero el terror estaba tan incrustado en sus entrañas que le costaba aceptar que hubiera una solución al penoso estado en el que se hallaba sumida.
El viaje en tren lo pasó pensando cuál sería su opción. Lo primero que le vino a la mente fue un viaje por mares paradisíacos a bordo de un velero. Si no podía llevarlo a cabo en la vida real, debido a su facilidad de marearse hasta en los ascensores, aquella era una buena elección. Además, disponía de píldoras para treinta días. En el caso de que la utopía funcionase, tendría un amplio abanico de aventuras para correr. Aventuras… ¿Por qué no añadir un poco de sal a su primera experiencia? Un capitán moreno de hombros torneados aferrado al timón no le haría daño. Fuera el efecto placebo o no, cenó en paz por primera vez en mucho tiempo y se acostó sin el pánico habitual. El prospecto recomendaba que cuando empezara a dormirse visualizara las imágenes más vividas de las escenas con las que deseaba soñar. Los componentes químicos, inocuos por supuesto, y los nanobots en el torrente sanguíneo directo a las sinapsis mentales harían el resto.
Despertó y tuvo que agitar el despertador como una coctelera para comprobar que habían transcurrido… ¡diez horas! Era increíble, tenía la sensación de que apenas acababa de cerrar los ojos. Se puso en pie, se estiró y recordó cada momento de lo que acababa de vivir. Y disfrutar… Conforme las sensaciones volvían a ella, envueltas en los cinco sentidos, el cosquilleo del placer se apoderaba de todo su cuerpo. No solo estaba en forma y descansada por completo, sino que estaba excitada hasta el punto de necesitar una ducha serena para tranquilizarse. Ese Nyx era la bomba, ya estaba deseando que llegara la noche de nuevo. Volvió a su puesto de trabajo, aunque no le esperaban debido a la baja laboral que arrastraba por el insomnio galopante. Una vez más, fue ella misma.
Y en su cama soñó. Y soñó que estaba soñando y en sus sueños, a veces, despertaba. Dejó el trabajo al poco de regresar. Se limitaba a pedir nuevas cajas de pastillas y vivir de la subvención de la empresa que fabricaba el Nyx. Se prestó como voluntaria a cuantos ensayos clínicos se propusieron, a pesar de ser advertida constantemente de los riesgos cada vez mayores.

Seis meses más tarde, la farmacéutica cerró el proyecto y quebró. Los sesenta sujetos presentaban una narcolepsia crónica y un nulo deseo de seguir con sus vidas fuera del mundo onírico en el que sus mentes habían quedado ancladas. Sarah, encerrada en una habitación de paredes mullidas, solo era capaz de balbucear: «quiero otro Nyx».

jueves, 25 de febrero de 2016

Date un gustazo



Le hubiera gustado disfrutar de su don cuando era joven, pero no fue hasta la senectud que descubrió que podía introducirse en las escenas de las fotografías. A través de sus álbumes revivió paseos junto a sus padres y su hermana, viajó a lugares maravillosos y visitó de nuevo a las amantes que creía perdidas. Volvió a sonreír. Todo ayudaba a mitigar los achaques y, sobre todo, la soledad de su vejez.

Disfrutó cuanto le fue posible hasta aquel día en que se le antojó el helado de melocotón de la feria de Primavera de 1934, un delicioso y letal shock anafiláctico.

martes, 23 de febrero de 2016

Pequeños Gigantes


Ya tengo en mis manos los ejemplares de Pequeños gigantes, que de la mano del sello Netwriters, recoge los trabajos de trece autores participantes en el evento quincenal Gigantes de Liliput de microrrelato en la red social Netwriters. Ha sido todo un honor formar parte de este grupo.

Puedes leer más en el blog de Atlantis, de la mano de su antóloga Carmen Fabre.

Tengo aún algunos en mi poder, te los puedo hacer llegar (escríbeme a ultralas@gmail.com) o puedes pedirlo directamente en tu librería habitual. Si lo tuyo es pedirlo por Internet, aquí tienes el enlace directo al catálogo de la editorial. No te arrepentirás.