martes, 22 de noviembre de 2016

Allá donde fueres




Sabes que deberías olvidarla, poner algo de orden en tu vida. O también podrías tatuarte su nombre virginal en la lengua para así acariciar su sexo cada vez que pronuncias su nombre. Podría ser una monumental coincidencia que se llamara Lolita en lugar de ese nombre tan absurdo: Plo-ti-na. ¿A quién se le ocurre enamorarse de una muchacha llamada Claudia Plotina? Pero eso es lo que tiene utilizar para asuntos tan poco prosaicos ese extraordinario don que tienes para viajar, a voluntad, en el tiempo.

Imagen: Villa romana del Casale, Sicilia (siglo IV)

martes, 1 de noviembre de 2016

Siguiente, por favor



En la pista central del circo, Augusto y Tontaina llevaban diez minutos de bofetadas para regocijo del público. Mayores y niños se palmeaban los muslos y dejaban caer ríos de palomitas grasientas. El maquillaje de Tontaina era un borrón de blancos y rojos, con churretes de rímel de puta barata. Fuera de sí, incapaz de soportar tanta humillación, lanzó un gancho de izquierda que tiró a su compañero sobre la lona. No hubo tiempo para más, el payaso derribado extrajo una pistola de esas de un solo tiro de su chaqueta de lentejuelas y a Tontaina se le desparramaron los sesos en vivo y en directo.


Sin demora, por encima del estruendo de la ovación, el director sacó el móvil para pedir una pareja nueva de payasos a la empresa de trabajo temporal.

Imagen: Ji Lee

jueves, 27 de octubre de 2016

Brazodemar fondea en Amazon




El Aurora errante ha llegado a Amazon. Ya no hay excusa para no hacerte con un ejemplar, da lo mismo en qué lugar del planeta estés (o casi).

Está disponible en papel, por supuesto, con esa esmerada edición que Ediciones Cívicas pone en todos sus trabajos, y en ebook. Pincha en esos enlaces para obtenerlos. Si además dejas una crítica, toda la tripulación estaremos más que agradecidos. Los escritores hemos de comer al igual que los remeros ^^


Buen viento y buena mar.

#LaBaladadeBrazodemar

martes, 18 de octubre de 2016

La hora de la siesta



Comenzó como todas las mañanas, corriendo para no llegar tarde al cole con Fernandito. Sin dejar de sudar, bronca con el director por el comportamiento del “pequeño vándalo” con las miraditas de las mamás-bien de la clase resbalando sobre su piel como veneno oleoso. Después de hacer la casa y esmerarse en la cocina, la frustrante rutina de intentar comunicarse con Julián a través del abismo de su matrimonio; a él jamás le interesarían sus propósitos de estudiar y labrarse un futuro propio. Lo dejó en el sofá, roncando a través de las noticias deportivas, mientras ella se escondía con el móvil en la habitación a intercambiar con Chema emoticonos de corazones rojos.

domingo, 17 de abril de 2016

El efecto mariposa

El niño contempla con embeleso el aleteo silencioso de la delicada mariposa biomecánica. Su padre suspira al pensar que ha merecido la pena gastar una pequeña fortuna por ver esa sonrisa.

Mañana hará frente al desempleo al que lo ha condenado el nuevo androide recepcionista.

Fotografía: lightwise

martes, 5 de abril de 2016

Para gustos, las personas



Rosa tomaba un delicioso té rojo acompañado de trufas negras. Su amiga, golosa como era, se decantó por té verde y chocolate blanco. Entonces, le preguntó a Violeta cuál era su persona favorita, a lo que, circunspecta, contestó que se pirraba por los impredecibles daltónicos. 

domingo, 20 de marzo de 2016

Ludopatía

A Celso Páramo no le gustaba perder ni a la grija. Cuando su esposa apareció el sábado por la noche en el dormitorio con un camisón vaporoso y su sonrisa más traviesa, tuvo un mal fario como de carreras de galgos. Ella puso una rodilla en la cama en la que él, todavía con las gafas y el pijama, releía los resultados del baloncesto. La mujer se llevó las manos cerradas a la boca y sopló sobre ellas, antes de lanzar unos dados que rodaron sobre la mesilla con un tintineo traidor. «Son unos dados eróticos», dijo y Celso Páramo, dejando el periódico a un lado con un suspiro, supo que ese encuentro acabaría en derrota.